An idea for each stupid person.


No es raro escuchar comentarios restando importancia al hecho de ser creyente, o mejor dicho, al de estar ligado a una religión (de forma oficial). Muchos de los que “pecan” de ello alegan cosas tales como “tampoco me molesta estar bautizado”, por poner un ejemplo común. Ésta es la prueba de que, una vez más, el desinterés y la ignorancia del hombre impulsan en la escala social a los mismos déspotas sumergidos de siempre, aquellos que viven esparciendo y manipulando la palabra de Dios. En este caso, donde el conformismo se lleva al extremo, somos nosotros mismos quienes otorgamos autoridad y voz a los representantes de la Iglesia, más concretamente a los representantes de la Cristiandad o del Dios Cristiano.

Para estos insufribles desinteresados (véanse los irreflexivos, los elementales, los ineptos, “las ovejas”), la religión sólo es un ingrediente escaso, casi insípido, en sus vidas, una tradición, que, por simple rutina, permanece ahí, intacta, sin ni siquiera ser sometida a reflexión ya que (en palabras de quienes actúan de esta forma) no tiene tanta importancia. Aquí reside el problema: lo que para los que dicen practicar el cristianismo no es más que un elemento estático que se estableció por costumbre en un hueco, probablemente recóndito, de sus vidas es, para otros, el único modo de supervivencia y la manera más fácil para deformar la percepción de las realidades, situando así todas las cartas en su mano. Y lo que es más: es el hecho que los sitúa en una situación de la escala social totalmente aislada (no entraré a matizar si ésta es mejor o peor ya que es innecesario; como ya dijo Nietzsche, “todo lo demás se deduce de lo anterior”, y, en este caso, de lo posterior también) en la que, sin hacer nada (a efectos coloquiales), viven con todo lo que necesitan e incluso más.

Con nuestro desinterés fomentamos su aislamiento y permitimos a los “predicadores”, sean de la religión que sean, que arañen nuestro subconsciente y se recreen en nuestra indiferencia, consiguiendo así, sin que nos demos cuenta, mantener algo tan insulso e innecesario en la actualidad como es la religión.

Y esto no es nada nuevo. Sí es verdad que no damos la misma importancia a las creencias como antes, hecho que es relativamente novedoso, pero el hecho de que los encargados de extender los dogmas religiosos maltraten, desfiguren y corrompan a su antojo lo que en teoría se les concedió de forma divina (palabra que en el gremio es tan gustosa) como único mensaje a expandir proviene de tiempos muy remotos.

Así es. Mientras sigamos sin interesarnos al menos una vez en la vida por todo aquello que nos rodea (desfigurando lo que ya dijo Descartes) y sin pararnos a reflexionar sobre todo aquello que tiene una repercusión en nosotros, seguirán siendo estos residuos sociales aquellos que, de una manera indirecta y aparentemente inofensiva,  nos organicen a su parecer.

* “Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas, una vez en la vida.” Descartes

“El ateísmo es el vicio de unos pocos inteligentes.” – Voltaire

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Hipocresía


Hipocresía (Del gr. ὑποκρισία). 1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

Mentir. A fin de cuentas, es mentir. Hay una amplia gama de motivos por los cuáles uno se puede comportar de manera hipócrita, y muchos de ellos subrayan la falta de autoestima de la que se está provisto. Es por ello que, en términos generales, alguien que es hipócrita tiene una falta importante de aprecio por sí mismo. Siendo más exactos, tiene una falta de aprecio por algunos de los aspectos que le hacen ser quien es. Podemos ser hipócritas, por ejemplo, para asumir un rol social, para jugar a ser quienes no somos.

Este comportamiento está totalmente normalizado en la sociedad actual, sobre todo en los jóvenes. Por poner un ejemplo claro, no hay más que fijarse en la concepción del verbo “querer” que hay a día de hoy. Todo el mundo lo usa. El problema recae en que todo el mundo lo usa con todo el mundo. Es una manera de transmitir simpatía de un modo que implica (o debería implicar) un sentimiento mucho más profundo. Lo gracioso es que si lo preguntas, mucha gente te dirá “No, no, es que yo le/a quiero de verdad.” Un sentimiento tan trascendental como el amor ha sido vulgarizado por la masa social hasta el punto de convertirlo en un acontecimiento habitual del día a día. Cierto es que no damos la misma importancia a todos los “te quiero”, simplemente denuncio el uso banal que se hace del “querer” para aparentar sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan con la única finalidad de “caer bien”. He ahí la hipocresía.

La persona que actúa como he descrito en las líneas predecesoras tiene una falta de estima ya que requiere sentirse aceptado por la/s persona/s a las que engaña, sin importarle lo más mínimo no mostrarse como realmente es. Si de verdad estuviese contenta consigo misma, esta persona no necesitaría mentir porque directamente no demandaría la aceptación del grupo, y mucho menos la aceptación de un grupo que no sabe a quién está aceptando. Pero, ¿cuántos son los jóvenes que necesitan incluirse en un grupo social para no sentir marginación? La gran mayoría, y si para ello necesitan ser quienes no son, no les va a importar lo más mínimo. Para ellos el fin sí justifica los medios.

Ésta no deja de ser una manera de integrarse en la sociedad para sentirse cómodo, pero como es lógico, alguien que está incluido en un grupo de personas sin ser uno mismo tendrá que soportar más situaciones delicadas, riñas, relaciones tensas y, por supuesto, más hipocresía. Ésta, al igual que las bacterias, sólo se necesita a sí misma para multiplicarse.

“Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad. “-Bertolt Brecht

Dümmlich


Busco entre la espuma una ola y me asfixia la sensación de saber que al final todo es arena.

Fénix


 Un pájaro muere, a lo lejos. Hay un lápiz en mi mesa. Hay un libro abierto. Hay una moneda. Una botella de agua, destapada. Otra botella, vacía.  La temperatura resbala por mi frente. Nace de la yema de mis dedos. Se enreda en mis pestañas. Hoy he llorado.

 Sé que detrás de mí, tras la ventana, está naciendo lo que creo será un nuevo día. Los objetos empiezan a retratarse tímidamente. Se esboza en cada una de sus terminaciones, a causa de la luz, una sombra. Delgada. Escueta. Helada. El cielo tiembla. Miles de ondas navegan y se entrecruzan componiendo un armonioso y simpático silbido. Se ramifica.

 Noto como se van evaporando bajo mis párpados lo que empezaron siendo lágrimas. Unas lágrimas que se desgarran. Unas lágrimas que me suplican. Unas lágrimas que me mienten. Unas lágrimas que me lloran.

 Un escalofrío húmedo estremece las persianas. Me asfixio. Me arden las retinas. Necesito despegarme de mí mismo. Necesito dejar que el ambiente me absorba. Necesito que esta reciente y estúpida mañana me empuje contra el suelo. Necesito cerrar los ojos. Me duelen. Me torturan. Estoy cansado. No puedo casi hablar. Me arrodillo ante la cama. Me duelen las piernas. Estoy vivo. Lloro. Soy feliz. El pájaro renace. Abro los ojos. Me dejo caer y miro al techo. Una bombilla apagada que se insinúa. Un cielo amplio, azul, iluso, me mira desde la ventana. Los ojos me cierran. El frío mármol me mantiene atado. No soy más que una sombra más. Un objeto más de la luz. Un obstáculo más. Un relieve más.

 Sólo deseo que esto no sea la muerte, aún tengo una sonrisa que alimentar, unos besos que recoger, unas caricias que dibujar, noches en las que no dormir y días en los que no soñar. No, no puede ser la muerte, sería demasiado triste. Nada puede arrebatarme el alma ahora mismo.

“Deja que te mienta. No soporto verte triste”

Música Negra: El Soul.


A grandes rasgos, se puede considerar a Ray Charles, James Brown y Sam Cooke como los padres del género, sin olvidar a Solomon Burke como el que puso los cimientos a finales de los 50’s. El Soul y el Blues siempre han sabido compaginarse a la perfección, con ejemplos más que notables como Etta James, Janis Joplin etc.

En Memphis se le dio un nuevo giro al género, con representates del mismo de la talla de Otis Redding o Wilson Pickett. Otro centro neurálgico del Soul fue el estado de Alabama, donde grabaron Percy Sledge, Jimmy Hughes y ,años más tarde, la mítica Aretha Franklin.

En 1967 llegó la revolución del Soul con el disco “I never loved a man the way i love you” de la ya nombrada Aretha Franklin, que tuvo el single para todos conocidos, y si no es así debería serlo, “Respect”, que causó un impacto brutal en la sociedad afroamericana. Ésta fue la época de mayor esplendor para el soul, con aportes de músicos como “The Temptations”, “Creedence Clearwater Revival”, “Stevie Wonder” o “Marvin Gaye”, favor que tenemos que agradecer en gran parte a la Motown.

En 1968 el género sufre un duro golpe: la muerte de Marthin Luther King, por lo que se le añade dureza y una mayor agresividad rítmica y sonora, siendo éste el predecesor del funk.

Artistas que recomiendo: Ray Charles, Sam & Dave, Wilson Pickett, Stevie Wonder, Otis Redding, Percy Sledge, Aretha Franklin, Tina Turner, Janis Joplin, James Brown, Creedence Clearwater Revival.


  • Fecha de publicación: 11 de noviembre de 2005

En pleno debate sobre la Ley Orgánica de la Educación (LOE), la Comisión Europea presentó ayer un estudio que pone de manifiesto las diferencias de España con el resto de la UE en el terreno educativo. Frente a una media europea del 15,7% de abandono escolar prematuro en 2004, España registró un 31,1%, lo que además supone un aumento de un 2,3% en relación con el año 2000.

En cuanto a la finalización de la Secundaria, la media de jóvenes en la Unión de entre 20 y 24 años que han terminado estos estudios era del 76,7% en 2004 (76,4% en 2000), frente al 61,8% de España, que a su vez supone un empeoramiento, pues en 2000 este porcentaje ascendía al 66,2%.

Abandono en Secundaria

El hecho de que nuestro país figure entre aquellos de la UE donde más aumentó la tasa de abandono escolar temprano entre los años 2000 y 2003 supone un claro retroceso, al pasar de un porcentaje del 28,8%, al 31,1% en 2003. La Unión se fijó como objetivo reducir el abandono al 10% en 2010.

En el año 2003 el porcentaje se situó en el 15,7%, lo que aunque evidencia una mejora (en 2000 era del 17,3%), revela que todavía se deben hacer progresos. Y aunque países como Malta (45%) y Portugal (39,4%) tienen tasas aun más altas, han mejorado con respecto a los años anteriores.

En el lado contrario se sitúan la mayoría de los países nórdicos, y algunos del Este, como Polonia (5,7%), la República Checa (6,1%) o Hungría (6,2%).

Por otro lado, la UE estableció como meta que en 2010 el 85% de los europeos entre 20 y 24 años haya completado la educación secundaria superior, meta en la que no ha habido grandes avances a nivel comunitario (se ha pasado del 76,4% en 2000 al 76,7% en 2003).

En España, la tasa se redujo del 66,2% al 61,8%, situando al país de nuevo a la cola de los Veinticinco, sólo por delante de Malta (47,9%) y Portugal (49,0%), que sin embargo sí mejoraron con respecto a años anteriores.

En cuanto a la inversión pública en educación, aumentó de media en la UE al pasar del 4,9% del PIB y al 5,2% en 2002, aunque hay grandes diferencias entre países, mientras que en España se mantuvo estable en el 4,4%.

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¿Realmente creéis que el porcentaje de abandono ha descendio hasta el 10% que quería la ONU, a día de hoy? ¿No pensáis que lo más probable es que los porcentajes hayan seguido creciendo? ¿Nunca os han mirado mal en clase porque, al terminar un exámen, en vez de poneros a pintarrajear con el boli, sacáis un libro de la cartera?

Escrito en modo de crítica no argumentada. Si alguien lo requiere, lo argumentaré.

3ª Idea Expuesta.


Este artículo está escrito a escala nacional.

Sufrimos como individuos los defectos que tiene el organismo social al que pertenecemos todos que es la “sociedad”. Siendo prácticos, veamos a la parte de la sociedad que agrupa a las personas como un sujeto, como otra persona. Es ahora cuando caemos en la cuenta de sus numerosos defectos.  La sociedad es codiciosa, es vengativa, es hipócrita, es falsa, es manipuladora etc. Y todo esto es en parte por nuestra culpa. Mejor dicho, por culpa de los que tenían el mando cuando a la antigua sociedad humana le llegó el momento de cambiar.

Durante un período de tiempo, la sociedad es el reflejo de los ciudadanos (aunque realmente lo es de los mandatarios). Hasta que, violentamente, cambia su dirección y nos convierte en su reflejo. Imaginemos un boomerang. Lo tiramos, y cuando llega el momento, vuelve hacia nosotros y, en la mayoría de los casos, nos golpea a consecuencia de habernos confiado y haber bajado la guardia. ¿No somos ahora el reflejo de una sociedad anticuada, resentida por los recuerdos y con tantos tabúes que es hasta embarazoso hablar en público? ¿No era esta, por llamarla de algún modo, la forma de pensar de la mayoría de las personas hace diez años, o quince, o veinte?

Dicho a grosso modo: las personas son el objetivo de los defectos de la sociedad cuando a ésta le llega la hora de cambiar su etimología popular.

2ª Idea Expuesta.